no recuerdo cuándo descubrí a nacho vigalondo, aunque seguramente fue en un festival de sitges. fan absoluta de la ciencia ficción y los viajes en el tiempo, c¡me convertí en fan incondicional de su primer largimetraje, los cronocrímenes (íd., 2007):
a partir de entonces le seguí la pista, claro. su filmografía, para mí es tan perfecta que incluí open windows (íd., 2014) dentro de mi top personal de mejores films del cine español en el listado pedido por caimán a críticxs de cine. ¿provocación? sí. ¿convicción? también.
su filmografía se caracteriza por una obsesión constante con el control, la percepción y la manipulación de la realidad. sus personajes creen tomar decisiones libres, pero están atrapados en sistemas —temporales, tecnológicos o psicológicos— que limitan su capacidad real de acción.
en la narrativa de open windows, articulada a través de pantallas y dispositivos digitales, se sitúa al espectador, igual que al protagonista, en una posición de “usuario” que cree tener acceso privilegiado a la información. sin embargo, al igual que ocurre en muchas organizaciones modernas, ese acceso es en realidad una trampa: lo que parece control —monitorizar, observar, intervenir— es solo una capa superficial diseñada por un sistema mayor que ya ha previsto cada movimiento. y sí, esta lógica conecta con dinámicas organizacionales reales: en muchas empresas se promueve la idea de autonomía mediante cuadros de mando, métricas y acceso constante a datos. pero, como en el cine de vigalondo, ese control es performativo: las decisiones relevantes ya están condicionadas por estructuras invisibles (algoritmos, jerarquías, cultura corporativa).
en el microsueño hablamos de el control ilusorio en la era digital, donde cada profesional se mueve dentro de un ,arco cerrado donde la libertad…
este MICROsueño está muy relacionado con el episodio 7: ¿sueñan las organizaciones con vulnerabilidad compartida? si te gustó este vídeo, no dudes en darle al link!
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