(no es exactamente el mismo contenido – nos gusta complementar -. puedes ver el vídeo / escuchar el episodio en…)
¿territorios inciertos? hasta hace poco, hablar de cambio era casi lo mismo que hablar de “próximo trimestre”. ahora… cambio e incertidumbre son sinónimos.
este episodio es una invitación a desaprender la fe ciega en las certidumbres organizativas (kpis rígidos, previsiones previsibles, culturas de confort) y a imaginar un ecosistema donde la incertidumbre no es riesgo a evitar… sino pulso para la innovación y la pertenencia.
entrar en la zona sin garantías
en stalker (andrei tarkovsky, 1979) nadie entra en la zona para encontrar respuestas rápidas. entra quien está dispuesto a perder las certezas. la zona no es peligrosa porque sea hostil, sino porque no responde a las expectativas de quien la atraviesa. los caminos cambian, las reglas se desdibujan y el mayor riesgo no es perderse, sino creer que uno ya sabe por dónde ir.
las organizaciones contemporáneas viven en una zona permanente. no porque todo sea caos, sino porque las viejas coordenadas —mercados estables, jerarquías claras, planificación lineal— ya no explican lo que ocurre. sin embargo, seguimos intentando cruzar estos territorios como si fueran autopistas bien señalizadas. y ahí empieza el problema: tratar lo incierto como si fuera solo complicado, cuando en realidad es otra naturaleza de territorio.
territorios que no se conquistan, se aprenden
un territorio incierto no se domina; se aprende. organizaciones como bridgewater associates desarrollaron prácticas de gestión basadas en la transparencia radical y la meritocracia de ideas, donde las decisiones no se cierran por autoridad, sino mediante debate estructurado y revisión colectiva de supuestos (cnbc.com, 2017). es una forma de internalizar la incertidumbre: lo central no es tener razón, sino mejorar continuamente el proceso de aprendizaje.
firmas de diseño e innovación como ideo emplean talleres de co-creación, procesos de design thinking y prototipos de bajo costo para explorar lo desconocido antes de realizar grandes inversiones (ideo, 2025). esto no elimina la incertidumbre; la vuelve compartida, explorables y abordable con método.
esto marca una diferencia clave: las organizaciones que sueñan con territorios inciertos no buscan estabilidad total, sino capacidad de orientación.
cartografías blandas y cultura de exploración
hay culturas que entienden mejor que otras cómo moverse sin mapas rígidos.
en el cine, sans soleil (id.,chris marker, 1983) funciona como una anti-guía de viaje: fragmentaria, reflexiva, llena de asociaciones libres. no te dice dónde estás; te enseña cómo mirar mientras te desplazas.
las organizaciones que operan en territorios inciertos necesitan algo parecido: cartografías blandas. no procedimientos cerrados, sino principios, relatos compartidos, marcos éticos que ayuden a decidir en situación. por eso empresas como w. l. gore, de a que ya hemos hablado por aquí, han priorizado durante décadas la confianza, la reputación interna y la conversación continua frente a la norma rígida.
cuando el terreno cambia, lo que sostiene no es el manual, sino la cultura.
en estos contextos, la incertidumbre deja de ser una amenaza externa y se convierte en una condición asumida del juego.
el error de confundir movimiento con avance
uno de los grandes riesgos en territorios inciertos es el activismo organizativo: moverse mucho para no sentir el vértigo. decidir, lanzar, comunicar, reestructurar… todo rápido. pero moverse no siempre es avanzar.
algunas cooperativas industriales y organizaciones autogestionadas han aprendido que, en contextos inestables, no todo requiere respuesta inmediata. distinguir entre señales y ruido es una competencia estratégica. y eso implica aceptar momentos de ambigüedad, incluso de incomodidad, sin cerrar el sentido demasiado pronto.
en stalker, los personajes avanzan a través de la zon sin hay mapas claros ni caminos seguros; deben guiarse por la intuición, la confianza mutua y la observación del entorno. la figura del stalker actúa como mediador y guía, usando su experiencia para anticipar peligros y proteger a sus acompañantes, mientras cada obstáculo pone a prueba tanto su resistencia física como su fortaleza psicológica. avanzar en la zona es, en esencia, un acto de aprendizaje continuo: adaptarse a lo desconocido, interpretar señales ambiguas y aceptar que no todo puede controlarse o preverse.
las organizaciones en territorios inciertos hacen algo parecido cuando experimentan: observan y ajustan sin necesidad de justificar cada pausa.
entonces… ¿sueñan las organizaciones con territorios inciertos?
no. y eso que soñar con territorios inciertos no es desear el desorden. es aceptar que el futuro no se revela de golpe, sino por aproximaciones. que no todo se decide en una sala ni en un trimestre. que hay zonas donde la única estrategia sensata es permanecer atento.
y aquí aparece, de forma natural, la pregunta que se asoma al siguiente episodio. porque una vez aceptado que el territorio es incierto, surge otra incomodidad aún mayor: ¿qué hacemos con el tiempo? ¿cómo decidimos cuando no hay urgencia clara, pero tampoco certeza?
¿te resuena? pues complementa con el vodcast, ¡y no te pierdas el EPISODIO 18 (estate atento… ¡en breve publicamos!)!:
¿sueñan las organizaciones con…
… decisiones lentas? ↗
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