(no es exactamente el mismo contenido – nos gusta complementar -. puedes ver el vídeo / escuchar el episodio en…)
muchas empresas actuales, cuando se plantean sus relevos, entran en pánico: no están preparadas para pasar la antorcha, así que mucho menos para cuestionar quién la sostiene, cómo trabaja y cómo puede mejorarse en el cambio (con qué propósito, y con qué ética).
y es que hablar de relevos conscientes es, en el fondo, hablar de cómo una organización se entiende a sí misma en el tiempo: qué memoria honra, qué presente cuida y qué futuro prepara.
el castillo burocrático y el relevo consciente
imaginemos los laberintos de el castillo (das schloß, franz kafka, 1926). allí, entre ventanillas imposibles y funcionarios que parecen hologramas, K., protagonista, intenta comprender quién decide, cómo decide y por qué. pero la autoridad es un espejismo…
quiere conversar con alguien, quiere validación, sentido. pero el castillo es inalcanzable, lleno de papeleo. los burócratas son esquivos y las reglas cambian sin aviso. k. encuentra muros… y nosotros queremos ventanas.
porque la jerarquía no puede ser inmuse al cambio… ni ahogar a los que lo quieren (¿recuerdas el MICROsueño.5., PALAKNIUK (ASFIXIA)… y el ahogo organizacional? pues eso).venimos de episodios donde hemos hablado de identidades híbridas, narrativas honestas, vulnerabilidad compartida, ética global y aprendizajes constantes. cada uno de ellos, a su manera, ha ido aflojando los cimientos del castillo: nos ha invitado a cuestionar cómo trabajamos, cómo nos relacionamos y cómo construimos sentido. pero el relevo consciente añade otra dimensión: el tiempo y la sucesión, la continuidad con propósito.
para que una organización sueñe con relevos conscientes, no basta con hacer planes de sucesión tradicionales…
un relevo consciente se parece más a un ritual de continuidad que a un traspaso de poder. supone aceptar que el liderazgo es un ciclo, no un trono; una responsabilidad que se cuida, no una parcela que se defiende. quien entrega debe hacerlo sin aferrarse; quien recibe debe hacerlo sin devorar; y la organización, como un organismo vivo, debe aprender a respirar con nuevos ritmos.
relevo consciente implica comprender el sistema entero, cultivar la integridad en las decisiones pequeñas, tejer puentes entre generaciones, sostener el aprendizaje como brújula y mirar más allá del cortoplacismo. significa preguntarse: ¿qué tipo de liderazgo estoy dejando en herencia? ¿qué tipo de liderazgo estoy a punto de inaugurar?
la llegada (arrival, denis villeneuve, 2016) plantea la clave para conseguirlo: cómo comunicarnos con lo otro, cómo entender lo desconocido y cómo la comprensión profunda cambia nuestra relación con los demás, y con el tiempo.
así que los grandes puntos a considerar se resumen en:
conciencia sistémica: los futuros líderes entienden su papel en un sistema mayor —la empresa, la cadena de valor, la comunidad— y no solo como gestores de tareas.
ética integrada: no es un “liderazgo ético” como parche, sino una práctica genuina en decisiones diarias, en la relación con proveedores, clientes, colaboradores, incluso con el mundo.
aprendizaje intergeneracional: no es “viejos mandan, jóvenes obedecen”, sino un intercambio real, una co-creación.
adaptabilidad y humildad: los relevos conscientes no presumen de saberlo todo, sino de poder adaptarse, equivocarse y reajustar.
visión a largo plazo: más allá de resultados trimestrales, su mirada va a cinco, diez, veinte años.
aspirar a una “dinastía organizativa” que no sea monárquica, sino colectiva, comprometida y reflexiva.
por qué no es fácil soñar con relevos conscientes
si buscamos organizaciones que encarnen un relevo ético y comprometido con su propio modelo de responsabilidad, un ejemplo notable es mondragón. conglomerado cooperativo con más de 80 cooperativas independientes distribuidas en las divisiones de finanzas, industria, distribución y conocimiento: un modelo diseñado desde su origen para que la propiedad y la toma de decisiones sean participativas y democráticas, lo que mitiga los riesgos de concentración de poder y facilita una continuidad basada en la cooperación (mondragón, página oficial).
pero no, no hay muchas organizaciones ejemplares. hay barreras muy kafkianas, muy del castillo:
- burocracia interna: muchas organizaciones están atrapadas en sus propias reglas, en políticas rígidas que hacen difícil que nuevas voces emergentes puedan cambiar realmente el rumbo.
- desconexión entre ética declarativa y práctica operativa: crear un código ético es relativamente sencillo; vivirlo, especialmente en contextos globales, es otra cosa muy distinta. distintos mercados tienen normas culturales, legales y económicas, lo que exige sensibilidad y flexibilidad.
- resistencia al cambio generacional: aquellos que han ocupado puestos de poder pueden ver el relevo como amenaza, y pueden defender su “castillo” como único modo de preservar su legado.
- incertidumbre sobre la sostenibilidad del liderazgo: ¿cómo garantizar que los nuevos líderes no repitan errores del pasado? No basta con formarlos, hay que acompañarlos, evaluarlos y permitirles fallar.
volviendo a citar a villeneuve, lo que necesitamos es tener siempre presente el pasado para preparar el futuro. es disponer de una banda sonora como la de blade runner 2049 (íd., denis villeneuve, 2017), compuesta hans zimmer y benjamin wallfisch): evoca paisajes futuristas, melancolía y esperanza.
entonces… ¿sueñan las organizaciones con relevos conscientes?
relevar con conciencia no es sencillo: el castillo interior sigue vivo. la burocracia que se protege a sí misma, los liderazgos que se confunden con identidad personal, la resistencia a ceder espacio, la tentación de planificar el futuro sin escuchar otras voces. a veces el mayor obstáculo no es la falta de talento, sino la falta de humildad; no es la ausencia de procesos, sino la presencia de miedos.
así que no. la gran mayoría no lo hace, no lo está haciendo y, peor aún, no lo hará.
para avanzar hacia este tipo de relevos, cada organización necesita algo que no suele figurar en los manuales de gestión: imaginación moral. capacidad de ver el futuro como algo que no pertenece a la persona que lidera ahora. espacio para diseñar transiciones que honren la experiencia pero también el cambio. un sentido de continuidad que no romantice el pasado ni idealice el mañana.
y aquí abrimos la puerta hacia lo que viene. después de hablar de relevos conscientes, surge una pregunta inevitable: ¿qué pasa después? ¿qué ocurre cuando quien recibe la responsabilidad ya no se siente atrapado en un castillo burocrático sino embarcado en una misión?
pues que las opciones se multiplican… y con ellas las conspiraciones.
¿te resuena? pues complementa con el vodcast, ¡y no te pierdas el EPISODIO 16 (estate atento… ¡en breve publicamos!)!:
¿sueñan las organizaciones con…
… conspiraciones benevolentes? ↗
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