pozos de ambición (there will be blood, paul thomas anderson, 2007) es, para mi, un film imprescindible. desde esa introducción de unos 20 minutos a lo cine mudo que presenta a un personaje testarudo, con mucha determinación y sobre todo con un objetivo claro: salir adelante. una historia que no solo retrata una época, sino una forma de estar en el mundo. anderson teje —como en buena parte de su filmografía— un hilo invisible (sí, como el título de otro de sus magistrales films) que conecta obsesión, poder y soledad: personajes impulsados por una ambición que, lejos de integrarlos en la comunidad, los aísla progresivamente. desde magnolia (íd., 1999) hasta the master (íd., 2012), sus relatos exploran cómo el deseo de control y reconocimiento termina erosionando cualquier vínculo humano auténtico… me encanta.
pero en pozos de ambición esa idea alcanza una de sus expresiones más radicales y resulta especialmente pertinente para pensar el liderazgo en las organizaciones. daniel plainview encarna la confusión entre ambición y liderazgo: su éxito se construye sobre la explotación, la desconfianza y la negación del otro. la película funciona como una metáfora poderosa de los liderazgos tóxicos, aquellos que priorizan el resultado y el ego por encima de las personas…
este MICROsueño está muy relacionado con el episodio 4: ¿sueñan las organizaciones con liderazgos valientes? si te gustó este vídeo, no dudes en darle al link!
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